TENTATIVA DE HOMICIDIO: Procesamiento con prisión preventiva a un hombre que golpeó brutalmente a un menor en la calle
El otro implicado está prófugo desde el día del hecho y tiene pedido de captura internacional.
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El juez de Instrucción y Correccional Nº 6, Guillermo Omar Caballero dispuso el procesamiento con prisión preventiva por el delito de tentativa de homicidio a un hombre de 44 años que atacó brutalmente en la calle a un menor de 14 dejándolo inconsciente, después de perseguirlo durante varias cuadras porque, según argumento, momentos antes el adolescente y un grupo de amigos habían intentado forzar el portón de su casa con aparentes fines de robo.
Los hechos se desencadenaron durante la madrugada del 19 de diciembre pasado, cuando un grupo de amigos estaba compartiendo una reunión en una casa ubicada en pleno centro de la ciudad. En un momento determinado escucharon ruidos que provenían de la vereda y al salir a ver que estaba pasando observaron a varios jóvenes apostados en las inmediaciones, sosteniendo algunos de ellos un bicicletero, con el -al parecer- estaban por arremeter contra el portón de la vivienda.
Esto desató la dispersión del grupo, corridas y una intensa persecución a pie que concluyó en la esquina de José María Uriburu y Dean Funes, donde uno de los menores fue alcanzado y sometido a una brutal paliza que lo dejó inconsciente en el suelo.
Los autores de la descomunal golpiza fueron identificados y uno de ellos detenidos, mientras que el otro está prófugo desde aquel día; en tanto otros dos amigos que llegaron minutos después y fueron inicialmente imputados, ahora terminaron liberados y sobreseídos de la causa, al comprobarse que no tuvieron ninguna participación en la agresión.
Persecución, ataque e indefensión total
La cronología del ataque, basada en las constancias y videos de cámaras de seguridad analizados, es contundente. El incidente comenzó con la persecución por calles del centro de la ciudad y una vez reducido el menor, la violencia se desató.
Uno de los perseguidores inició la agresión física con un golpe de puño en el rostro, arrojando a S.B. hacia el espacio verde del cordón. Inmediatamente, se unió su amigo y ambos propinaron golpes de puño reiterados. El momento más grave se produjo cuando el primero de ellos, tras un breve alejamiento, regresó y le propinó una patada, provocando que el menor cayera y quedara en estado de inconsciencia.
En un acto de extrema crueldad, el hombre tomó el teléfono celular de la víctima inconsciente, le sacó una fotografía y la remitió a la madre del menor con el mensaje: “estábamos pateando portones y nos agarraron”.
Después llegaron al lugar otros dos amigos de los agresores que se encontraron con la terrible escena y solo se limitaron a preguntar que había pasado, incluso uno de ellos llamó por teléfono a la Policía.
El episodio culminó con la llegada de efectivos policiales, momento en el que, increíblemente, el mismo hombre volvió a agredir al menor con una patada mientras era instado a retirarse por los agentes.
Intento de homicidio
El análisis probatorio resultó en una clara distinción entre los involucrados. La resolución del juez Caballero determinó el sobreseimiento definitivo para dos de ellos, incluso se determinó que uno de ellos llamó a la Policía y que con su accionar impidió la continuación de la agresión y previno un resultado "aún más trágico".
En contraste, la conducta de J. M. F. fue considerada plenamente ajustada a la imputación de tentativa de homicidio, respaldando el juez Caballero esta calificación en la objetiva idoneidad del ataque para causar la muerte: Golpes reiterados dirigidos a la cabeza; el impacto de la patada mientras la víctima estaba reducida e inconsciente, la vulnerabilidad del agredido (menor de 14 años) y la superioridad numérica de los atacantes (2 contra 1 en el momento central).
Respecto al dolo (intención), la decisión judicial infiere la voluntad homicida a partir de la intensidad y reiteración de los ataques dirigidos al menor. Si bien el resultado fatal no se concretó, fue únicamente por la pronta intervención policial y médica, elementos ajenos a la voluntad de los agresores.
Respecto al otro implicado, que sigue prófugo de la Justicia, el juez Caballero libró orden de captura nacional e internacional.
La resolución judicial fue dictada el pasado viernes y aún no se encuentra firme, estando vigente el plazo para una eventual apelación por parte del abogado defensor del procesado.