: LA INFLACION REGRESO COMO PROBLEMA CENTRAL EN LA VIDA DE LOS ARGENTINOS
-Entre deudas, hambre y recortes, se suma la desregulación de los alquileres por parte del Gobierno Nacional, que ha llevado a que el 70,6% de las personas que alquilan, destinen el 40% o más de sus salarios para pagar la renta, arrastrando el 65,2% de las mismas, también, deudas con tarjetas de crédito-
El Defensor del Pueblo de la Provincia de Formosa, Dr. José Leonardo Gialluca, afirmó que, la inflación trepó al segundo lugar entre las inquietudes cotidianas de los consumidores. Según un reciente estudio de la Consultora ARESCO -Julio Aurelio-, en donde 3 de cada 4 personas reconoce que hoy le cuesta más llegar a fin de mes que en años anteriores; el dato es significativo porque hasta hace pocos meses, el incremento en los precios ocupaba entre el quinto y el séptimo lugar entre las preocupaciones diarias. El retorno de las angustias cotidianas coincide con un contexto de aceleración inflacionaria que desgastó la percepción de mejora que el Gobierno de Javier Milei había logrado instalar durante 2025. La inflación que está evaluando la gente, si es alta o baja, la está comparando con una inflación menor, que es la de 2025. Mientras que en 2025 comparaba con una inflación más alta, que era la de 2024, y se tiene la percepción de que las cosas andan bien o mal según con qué se compare. En la actualidad, en el mejor de los casos, estamos con una inflación similar a la que Cristina Kirchner le dejó a Mauricio Macri, 25% anual en su momento.
El fin de mes, una odisea para tres de cada cuatro familias: ante la pregunta de si hoy les cuesta más o menos llegar a fin de mes en comparación con años anteriores, el 74% de los encuestados respondió que más, frente a solo un 25% que dijo menos. El dato confirma que la presión económica sobre los hogares argentinos es amplia y transversal. Entre los rubros que más empujaron los precios al alza se destaca las tarifas de servicios públicos, el combustible con un impacto directo de entre el 20 y el 25% derivado de la guerra en Medio Oriente sobre toda la economía, alquileres más de un 10% en el primer trimestre del año, lácteos y sus derivados entre un 12 y 18%, educación con aumentos vinculados al inicio del ciclo lectivo.
Los consumidores argentinos están cada vez más endeudados: la morosidad en Argentina alcanzó niveles máximos en 20 años en 2026, superando el 10% en familias y tarjetas de crédito, impulsada por altas tasas de interés y pérdida de ingresos. Los préstamos personales y tarjetas de crédito son los más afectados, con tasas de irregularidad que superaron el 11% y 13% respectivamente. Así también Mercado Pago, una de las fintechs más usadas, registró una morosidad del 14,7% en el último año, según las últimas cifras disponibles de enero pasado. Si se mira los números de un año antes, ese número apenas superaba el 5%, de manera que va camino a triplicarse. Distintos informes privados muestran también altos porcentajes de deudas de familias en otras entidades financieras no bancarias, donde la morosidad escala hasta el 36% en los peores casos.
La informalidad laboral alcanza a 9 millones de trabajadores: según el INDEC, el 43% de la población ocupada a fines de 2025, posee un trabajo no registrado impactando sobre jóvenes, mujeres y cuentapropista, consolidándose como uno de los rasgos centrales del mercado de trabajo argentino, agravándose la situación, toda vez que estos miles de trabajadores están excluidos de derechos básicos como aportes jubilatorios o coberturas de salud. El Ombudsman Provincial, denunció que, este dato no es aislado, confirma una tendencia en ascenso, ya que, desde fines de 2023, la proporción de empleo no registrado pasó del 41,4% al 43% con un promedio anual en 2025 superior al del año anterior, originando que las desigualdades estructurales atraviesen todo el mapa laboral, por lo que, estos datos ponen en duda y se cuestiona uno de los ejes principales del Gobierno Nacional que, sostuvo la flexibilización laboral y las reformas impulsadas, que supuestamente iban a favorecer la creación de empleo registrado, “la realidad demuestra lo contrario, el trabajo formal no se expande y crecen las formas más precarias de inserción”, a lo que se le agrega una suba permanente de la inflación.